Morder y chupar... ¡Su manera de explorar el mundo!
Desde el útero, el bebé comienza a chuparse el pulgar y, cuando sale al mundo, la lactancia y la succión parecen reconfortarlo y tranquilizarlo. Cuando lo acuestas, a menudo se muerde el pijama, se “come” las manos o realiza otras acciones para dormirse más plácidamente antes de coger su pulgar, un chupete o su mantita.
Con el transcurso de los meses, estos pequeños hábitos se oficializan como la forma de explorar el mundo que le rodea. Tu bebé comenzará a probar texturas, olores y sabores llevándose objetos a la boca. Esto es lo que los especialistas denominan la “etapa oral”.
Pulgares y chupetes para satisfacer el impulso de chupar
Tu bebé se chupará el pulgar siempre que sienta la necesidad de hacerlo. Esta costumbre aparece muy pronto; a menudo, para sustituir el pecho de su mamá entre las comidas. La ventaja del pulgar es que nunca lo va a perder, ni se le va a caer de la boca a las 3 de la mañana, para crear una crisis que a los papás les llevará un montón de tiempo y muchas canciones de cuna para apaciguar. Cuando tu bebé comience a agarrarse a todo lo que pueda y a gatear, necesitará ambas manos y dejará de chuparse el pulgar por sí solo.
Los chupetes son prácticos porque tranquilizan y consuelan a tu bebé rápidamente. Además, están más limpios, ya que se pueden esterilizar. El debate respecto al tema de pulgares y chupetes confronta tanto a padres como a profesionales de la salud. Simplemente sigue tu instinto. Después de todo, ¡Nadie conoce mejor a tu bebé que tú misma!
Mantitas: una ventana abierta al mundo
Los especialistas denominan a la mantita como un “objeto de transición”. Alrededor del octavo mes, incluso a veces un poco antes, comenzará a desarrollarse su sentido de la independencia y entenderá que los papás no siempre están ahí. Puede ser el momento en el que los bebés se adueñan de una mantita, un medio de defensa contra la ansiedad y de ayuda a la transición entre la dependencia con los padres y la independencia.
Los peluches o bufandas que huelen a mamá son objetos familiares que a los bebés les gusta llevar consigo; y es incluso mejor si tienen su propio olor. Evita que su ropa huela a detergente o suavizante. El objeto elegido ayudará a consolar a tu bebé en situaciones emocionales: ausencia de los padres, entrada a la guardería, visita al pediatra o cuando está enfermo.
Desafortunadamente, los niños no siempre eligen el peluche más limpio y bonito de su colección, y es frecuente que prefieran un trapo, ¡si no es su almohadita o funda! Lo retorcerá y morderá, pero no importa: cuando tiene la mantita entre sus brazos, tu bebé se siente más fuerte y los retos del día parecen más fáciles de superar.