A los bebés les encanta que los abraces, les hagas cosquillas y los cuides. Cambiar y lavar a tu bebé son momentos especiales para compartir y conectar. Un masajito puede convertirse en uno de estos momentos.
Los beneficios del masaje
Un masaje calmante y relajante puede proporcionar a tu bebé una gran sensación de bienestar. Cuando todavía está en el útero, “tocarle” a través de la piel de tu barriguita ya le conecta con el mundo exterior. Puede sentir todas las caricias desde tu vientre. Después del nacimiento, el masaje es una manera de que tu bebé experimente de nuevo esas sensaciones y de hacerle saber que no sólo es una prolongación de su madre, sino que tiene un cuerpo propio.
El contacto piel a piel alivia la tensión de tu bebé y lo relaja. Los movimientos sobre su cuerpo tonifican sus músculos y estimulan su vitalidad. Los masajes ayudan a mejorar la digestión y pueden aliviar otros problemas como, por ejemplo, el estreñimiento, la congestión nasal y el eczema. Asimismo, el masaje puede inducir a un sueño placentero y crearle la sensación de un entorno seguro. Es un tierno momento para compartir, un intercambio mágico entre los dos.
Masajear al bebé
Para masajear a tu bebé, necesitas sentirte bien. Si estás estresada, tu bebé lo sentirá y no disfrutará del masaje. El momento ideal para darle un masaje es por la tarde, antes del baño, para ayudarlo a liberar las tensiones del día. Pon en tu mano una pequeña cantidad de aceite para bebé o crema hidratante, y comienza el masaje.
La primera vez, no te preocupes mucho por masajear el cuerpo entero. Si tu bebé no está acostumbrado a recibir masajes, podría estar ansioso o sorprendido. El contacto debe ser más firme que una caricia y la presión que ejerzas debe ser estimulante. Tranquiliza a tu bebé hablando o cantando, y mantén siempre una mano sobre él. Míralo detenidamente, observa sus ojos, escucha su balbuceo… descubrirás que tu bebé se está comunicando contigo.
Masajes suaves y fáciles
El estómago
Coloca la palma de tu mano en la barriguita del bebé. A continuación, intentando no presionar y utilizando sólo el peso de tu mano, haz círculos grandes suavemente en sentido de las agujas del reloj. Si tu bebé padece cólicos, masajea la barriguita de arriba a abajo, realizando movimientos amplios con las manos. Finaliza el masaje colocando la palma de tu mano sobre su barriguita. Los masajes en esta parte del cuerpo también pueden aliviar cualquier problema digestivo menor, como el estreñimiento.
Las piernas
Comienza el masaje con movimientos relajantes. Masajea desde la parte interna superior de la pierna y luego baja hacia el exterior. Repite este movimiento varias veces y luego realiza movimientos circulares, como brazaletes, alrededor de las piernas y hacia abajo, hasta los pies. Masajear las piernas de tu bebé le ayuda a relajarse muchísimo, dado que casi siempre está arropado o andando.
El pecho
Desliza tus manos hasta las axilas y luego hacia los costados de tu bebé. A continuación, vuelve al pecho y comienza de nuevo. Si tu bebé abre los brazos, sigue realizando el movimiento hasta las yemas de sus dedos. Este masaje despeja el tórax y ayuda a la respiración.
Los pies
Masajea los dedos de los pies uno a uno, incluyendo el espacio entre ellos. Con tus pulgares, acaricia las plantas de los pies varias veces y luego masajea desde el talón hasta la base de los dedos de los pies. Finaliza dando un masaje a ambos pies al mismo tiempo durante unos instantes; esto relajará a tu bebé y le procurará una agradable sensación de bienestar.