Un completo programa nutricional, adaptado a las necesidades de tu bebé.

De feto a bebé

Tanto si eres primeriza como si ya has empezado a formar tu propia familia, es conveniente hacer un repaso a la evolución que seguirá tu cuerpo durante el proceso de gestación. Aquí encontrarás explicadas, paso a paso, todas las etapas. De esta manera, podrás comprobar que todo transcurre con normalidad, despejarás las dudas que puedan surgirte y estarás mejor preparada para lo que viene.




La fecundación

El espermatozoide es una célula minúscula de configuración alargada y provista de un flagelo que le permite desplazarse. Nace de las glándulas sexuales masculinas y contiene la información genética que determinará el sexo de los hijos.
El óvulo es una voluminosa célula redonda. Cada mes, hacia el día catorce del ciclo, uno de los dos ovarios libera un óvulo maduro, que avanza lentamente hacia la cavidad uterina y tiene una supervivencia de entre doce y veinticuatro horas.

Para que exista embarazo es preciso que durante la liberación del óvulo, o en las horas siguientes, se produzca su unión con un espermatozoide. Pasado este periodo relativamente breve, la fecundación ya no será posible.

Gemelos
La concepción de gemelos puede ocurrir de dos maneras:
- un único óvulo se secciona en dos mitades una vez fecundado y produce dos gemelos idénticos, que se desarrollan en la misma placenta y por lo tanto comparten el componente hereditario, el sexo y los rasgos físicos.
- dos óvulos son fecundados por dos espermatozoides diferentes. Los mellizos son independientes y de características distintas.

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El desarrollo del feto

Sigue atentamente el desarrollo del embrión y… ¡verás cómo crece!

CUATRO PRIMERAS SEMANAS:

• Las células embrionarias se multiplican constantemente mientras el óvulo fecundado viaja por las trompas de Falopio en dirección al útero. Cuando llega a esta cavidad para iniciar el proceso de implantación, en el día veinte del ciclo, consta ya de 32 células. Transcurridas las cuatro semanas, el embrión es ya una masa alargada de 2 mm.

OCHO SEMANAS:

• El embrión mide 3 cm. y pesa 11 g. Está esbozada la disposición de todos los órganos, aparecen algunas de las principales articulaciones y el corazón late con la fuerza suficiente para extender el riego sanguíneo por el incipiente cuerpo.

DOCE SEMANAS:

• Su talla es de 7,5 a 10 cm. y pesa 14 g. Empiezan a desarrollarse las cuerdas vocales y los órganos sexuales, se dibujan las facciones del rostro y crecen las extremidades, especialmente los brazos.

DIECISEIS SEMANAS:

• Mide unos 18 cm. y su peso es de unos 225 g. Empiezan a funcionar los riñones y las glándulas sebáceas y sudoríparas de la piel, el corazón late dos veces más rápido que el de la madre, aparecen los primeros cabellos en la cabeza y se delinean las cejas.

VEINTE SEMANAS:

• El feto tiene una talla aproximada de 25 cm., la mitad de lo que medirá cuando nazca, y pesa 300 g. Ha aprendido a abrir y cerrar los párpados, mueve los dedos, los cabellos se espesan, las uñas crecen, su boca está preparada para alimentarse y comienza a beber el líquido amniótico. En este periodo oye algunos ruidos exteriores claramente, como los latidos del corazón y la voz de su madre.

VEINTICUATRO SEMANAS:

• El feto alcanza 1 kg. de peso y mide 30 cm. Tiene marcadas las huellas definitivas de pies y manos, el cerebro se desarrolla, el rostro se define y los músculos evolucionan. El feto reposa con los brazos y las piernas doblados y la madre percibe nítidamente sus movimientos.

VEINTIOCHO SEMANAS:

• Su talla de 40 cm. y 1,7 kg. de peso lo capacitan para sobrevivir si se produjera un parto prematuro, aunque con algunas deficiencias que se tendrían que corregir mediante la utilización de la incubadora y otros cuidados. Es un acróbata que se da vuelta sobre sí mismo, con los ojos totalmente formados y los centros nerviosos unidos entre sí. A partir de ahora su crecimiento será mas gradual.

TREINTA Y DOS SEMANAS:

• Aparecen pequeños elementos grasos que suavizan su piel y alisan las arrugas: las formas se redondean, cambia la coloración de la epidermis a un tono más rosado y el recubrimiento sebáceo reemplaza al vello que cubría el cuerpo hasta ahora. Con un estómago e intestino propios y en actividad, el feto es un bebé autónomo e incluso hermoso. 

TREINTA Y SEIS SEMANAS:

• Próximo ya el alumbramiento, cesa la acrobacia en el útero materno y la cabeza, que es la parte más pesada y más voluminosa del cuerpo, se coloca hacia abajo, en la posición que tendrá al nacer. El pulmón madura y el niño podrá respirar sin problemas al salir al mundo.


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Tus visitas al ginecólogo

¿Cuándo consultar al ginecólogo?

LA PRIMERA VISITA

Es conveniente iniciar las visitas al ginecólogo antes de que se cumplan las ocho semanas de gestación, esencialmente para:

• Confirmar el embarazo (al margen de las pruebas que hayas podido hacer tú misma).
• Establecer una fecha aproximada de parto.
• Detectar en una fase temprana posibles problemas.

El examen inicial comprenderá un completo exámen físico, control del peso y de la tensión arterial, auscultación fetal y pruebas sanguíneas de laboratorio, que permitirán diagnosticar una eventual incompatibilidad en el factor Rh, aspecto que es primordial conocer antes de dar a luz. Si no has sido vacunada contra la rubéola, es el momento de informar al médico para que adopte las medidas oportunas.

CONTROLES PRENATALES REGULARES

Tras la primera consulta, es conveniente que visites al ginecólogo con una periodicidad mensual hasta el séptimo mes y quincenal, o incluso semanal, hacia el final de la gestación. Después de dar a luz, también hay que visitar una o más veces al especialista, quien se asegurará de que el periodo postparto se desarrolla correctamente.

CONSULTAS ESPECÍFICAS

Deberías consultar al médico en situaciones como:

• Pérdida de sangre.
• Pérdida de líquido a través de la vagina.
• Dolores parecidos a los de la menstruación.
• Hinchazón de piernas, pies o manos.
• Vértigos, mareos o vómitos frecuentes que no se solucionan
• Tendiéndote en la cama con los pies en alto.
• Dolores en la columna vertebral.
• Resfriado con presencia de fiebre y escalofríos.
• Gastroenteritis.
• Molestias al orinar.
• Dolores de cabeza intensos.
• Alteraciones visuales.
• Ausencia de movimientos fetales a partir del quinto mes.



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