En esta aventura del embarazo, tu alimentación desempeña un papel tan activo que hará que todo vaya aún mejor.
¿Por qué la necesidad de una dieta equilibrada?
Una dieta equilibrada prepara tu cuerpo para la extraordinaria experiencia del embarazo. Lo que comes durante tu embarazo es importante tanto para tu salud como para que tu bebé se desarrolle adecuadamente.
¿Qué ofrece?
Comer bien diariamente suministra a tu cuerpo todos los nutrientes y micronutrientes que tu bebé necesita para crecer, ¡sin carencias ni excesos! Por lo tanto, los próximos nueve meses serán una experiencia repleta de satisfacciones para ti.
¿Cuáles son los beneficios?
Adoptar buenos hábitos alimentarios, incluso antes de quedar embarazada, presenta muchas ventajas y será muy positivo para ti durante y después del embarazo.
¿Comer bien a partir de ahora me ayudará a sentirme mejor durante el embarazo?
Sí. Sencillamente, si proporcionas a tu cuerpo lo que necesita desde ahora, le permites crear reservas de elementos fundamentales como, por ejemplo, hierro y ácido fólico. Además, una dieta equilibrada proporciona a tu cuerpo energía renovada, permitiéndote evitar la fatiga que ocasionalmente se asocia con el embarazo.
¿Puede ayudarme la nutrición a combatir los riesgos de anemia?
Sí, aumentando el consumo de hierro. Si careces de hierro, corres el riesgo de estar más cansada. Puedes limitar los efectos de la falta de hierro dando preferencia a determinados alimentos, especialmente a la carne roja (de 2,9 a 5,6 mg. por cada 100 g.). Si tu dieta no te proporciona suficiente hierro, tu médico te puede recetar un suplemento.
¿Me puede ayudar a recuperarme más rápidamente después de dar a luz?
Sí. Tu cuerpo necesita el máximo de fuentes de energía y de nutrientes para la recuperación después del parto. Una buena nutrición es fundamental en este proceso de recuperación.
¿Desempeña algún papel en la prevención de problemas relacionados con el embarazo?
Sí. Afortunadamente pocas mujeres experimentarán complicaciones graves durante su embarazo. La mayoría de ellas tendrán que enfrentarse solamente a problemas menores como, por ejemplo, el estreñimiento, el cansancio y cambios de humor. Puedes minimizar fácilmente dichos problemas llevando una dieta equilibrada. Por tanto, es preferible consultar a tu médico sobre tu alimentación.
¿Por qué es importante comer bien antes del embarazo?
Durante las primeras semanas después de la concepción, tu bebé se desarrolla rápidamente y sus órganos vitales se forman a gran velocidad.
Antes de que te des cuenta que estás embarazada, ya habrán pasado varias etapas importantes en su desarrollo: por consiguiente, es mejor estar preparada nutricionalmente, de modo que puedas proporcionar todos los elementos que tu bebé necesita.
Comer sano antes de quedar embarazada te prepara para asegurar que tu bebé se desarrolle satisfactoriamente durante los siguientes nueve meses.
El periodo en el que estás intentando quedar embarazada es el momento idóneo para revisar tu equilibrio alimentario.
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La importancia del hierro
La necesidad de hierro en las mujeres embarazadas es mayor que en cualquier otra etapa de la vida.
Esta necesidad en una mujer embarazada aumenta durante el embarazo hasta alcanzar los 30 mg. diarios durante el tercer trimestre. Tu bebé crea sus propias reservas de hierro absorbiendo las tuyas. Por tanto, almacena buenas reservas antes de quedar embarazada.
¿Cuál es la función del hierro?
El hierro desempeña un papel fundamental en el cuerpo: forma parte de los glóbulos rojos y facilita el transporte del oxígeno en la sangre mediante la hemoglobina.
Necesitarás grandes cantidades de hierro para formar el volumen sanguíneo de tu bebé.
¿Dónde se encuentra?
Existen dos formas de hierro.
Hierro hemo: su fuente principal es la carne roja. El cuerpo absorbe bien esta forma de hierro.
Hierro no hemo: se encuentra en varios alimentos, principalmente en legumbres, fruta seca y, en pequeñas cantidades, en cereales integrales y verduras verdes. El cuerpo no absorbe tan bien esta forma de hierro. No obstante, esta absorción puede ser estimulada por el consumo de alimentos ricos en vitamina C (por ejemplo: una naranja de postre) durante la misma comida.
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La importancia del calcio
¿Cuál es la función del calcio?
El calcio fomenta la renovación de las células óseas, los dientes y huesos. Más adelante, cuando estés embarazada, participa en el proceso de formación de los huesos de tu bebé consumiendo alimentos que contengan calcio.
El calcio también forma parte de la coagulación, ayuda a controlar el ritmo cardíaco y desempeña un papel fundamental en la contracción y la relajación de los músculos. Por último, pero no por ello menos importante, permite que determinadas enzimas funcionen y se segreguen ciertas hormonas.
¿Dónde se encuentra?
La principal fuente de calcio es obviamente la leche y sus derivados. Por ejemplo, un litro de leche contiene 1200 mg. de calcio aproximadamente.
También se encuentra en frutas y verduras pero, para obtener tanto calcio como con la leche, se deben consumir en grandes cantidades.
Por último, ciertas aguas minerales son buenas fuentes de calcio.
Para prepararte para tu embarazo, come al menos 3 productos lácteos al día.
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La importancia del ácido fólico (vitamina B9)
El ácido fólico desempeña un papel clave en las actividades metabólicas intensas. Por consiguiente, un consumo adecuado es muy importante para la mamá y el desarrollo de su bebé, especialmente en sus fases preliminares.
Así que, es necesario aumentar el consumo de ácido fólico:
• Un trimestre antes del embarazo, para evitar el riesgo de malformación del tubo neural (anencefalia, espina bífida)
• Dejando la anticoncepción oral, con vistas al embarazo.
• Durante el embarazo, para mantenerse en sintonía con el crecimiento del útero y la formación de la placenta.
Una carencia de ácido fólico induce el riesgo de parto prematuro y de crecimiento fetal lento y puede, en casos extremos de una gran carencia, causar anomalías del “tubo neural” o de la médula espinal.
¿Dónde se encuentra?
La cantidad diaria recomendada son 400 microgramos. Elige entre los alimentos con mayor contenido:
• Más de 100 microgramos de ácido fólico por cada 100 gramos: hígado, yema de huevo, leguminosas, espinacas, lechuga, nueces, almendras, cacahuetes, melón, perejil y espárragos.
• Entre 50 y 100 microgramos por cada 100 gramos: alcachofa, coles, tomates secos, repollo, brócoli, remolacha, huevos y aguacate.
Aunque ricos en ácido fólico, se aconseja a las mujeres embarazadas no consumir aves, cordero ni hígado de ternera porque son demasiado ricos en vitamina A.
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