Cada día será diferente para tu bebé – y quizás las pequeñas heridas formen parte del mismo. A continuación encontrarás unas pautas útiles sobre cómo tratar algunos de estos problemillas; si bien esto no reemplaza nunca el consejo de un pediatra. Las recomendaciones sobre salud son las mismas en todas las edades, si bien hay dolencias que se repiten en ciertas etapas más que en otras.
Desde el nacimiento hasta los 3 meses
Diarrea:
En esta edad, algunos bebés pueden presentar problemas de digestión menores. Amamantado con leche materna, las caquitas de tu bebé pueden ser amarillas y bastante líquidas, y probablemente le cambies el pañal de siete a ocho veces al día. Aunque sea común, la diarrea puede ser peligrosa para tu bebé. Puede deshidratarse muy rápido, así que siempre consulta al pediatra, ya que él puede recetarte sobrecitos de solución de rehidratación para que tu bebé los beba. Vigila su peso y si vomita, se muestra constantemente molesto o llora más de lo habitual, visita a tu médico. Sean cuales sean los síntomas, es fundamental que tu pediatra examine a tu bebé.
Estreñimiento:
Si, por el contrario, tu bebé está defecando caquitas duras* o pequeñas y llora cuando evacua, consulta a tu pediatra.
* Si le das biberón en lugar del pecho, generalmente sus caquitas serán más firmes y menos frecuentes.
Regurgitaciones:
Las regurgitaciones se producen cuando la leche del estómago vuelve a subir hacia su boca. Es muy común en casi todos los bebés. Por lo general, los bebés superan este problema entre los 6 y los 12 meses, cuando empiezan a sentarse. Para ayudar a tu bebé a sostener con mayor facilidad su biberón y evitar el reflujo, te presentamos a continuación unas pautas a seguir:
| Lo que no se debe hacer: |
Lo que sí se debe hacer: |
| Ponerle en posición de sentado, en particular en una sillita para bebés |
Dejar más espacio de tiempo entre las tomas |
| Llevarle a entornos con humo |
Utilizar una leche más espesa |
| Darle zumos de frutas |
Hacer que tu bebé expulse los gases varias veces antes de acostarse |
| Forzar a tu bebé a que termine su biberón |
Levantar el colchón muy levemente |
Tu pediatra también puede recomendarte una leche especial para lactantes con regurgitaciones, si lo cree conveniente.
Cólicos:
En esta edad pueden presentarse los cólicos. Los bebés pueden llorar durante mucho tiempo, en ocasiones horas seguidas, pareciendo inconsolables. Toda la familia se asustará y quizás te culpes de no poder calmar a tu bebé… ¡pero no hay nada que puedas hacer! Si tu bebé come normalmente, sonríe fuera de estos períodos de llanto y tu pediatra te dice que todo está bien, no hay porqué preocuparse. Relájate, toma a tu bebé y mécelo con dulzura. Esto lo consolará y tranquilizará un poco.
Fiebre:
La fiebre no es normal y debes vigilarla. No dudes en consultar a tu pediatra.
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De 3 a 6 meses
Gastroenteritis, resfriados y otros síntomas menores:
Para evitar que tu bebé enferme de gastroenteritis o se contagie de otros virus, la mejor prevención es lavarle las manos a menudo. Asegúrate de pedir a todas las personas en contacto con tu bebé que también se laven las manos.
Los bebés respiran por la nariz. Cuando la nariz está tapada, tienen problemas respiratorios. Si tu hijo tiene un resfriado común, el mejor remedio es una solución salina. No obstante, si el problema persiste o está acompañado de una respiración sibilante u otros síntomas, lleva a tu bebé al pediatra.
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De 6 a 9 meses
Dermatitis del pañal:
Durante la dentición de los bebés, no es raro que tengan el culito rojo. Puede tratarse de dermatitis del pañal y es conveniente hacer una visita al pediatra. No olvides que una higiene estricta es fundamental. Lava el culito de tu bebé con agua y jabón suave después de cada evacuación y sécalo suavemente. Si es necesario, tu pediatra te recetará una cremita protectora. Cambia el pañal de tu bebé tan a menudo como te sea posible. La dermatitis del pañal se puede presentar rápidamente, pero puede ser difícil deshacerse de ella.
Infección de oído:
Cuando los bebés tienen un resfriado, también pueden tener una infección de oído. Además, esto puede ir acompañado de fiebre y, algunas veces, también de diarrea. Tu bebé puede estar malhumorado, sacudir la cabeza cuando llora, o incluso tocar su oreja constantemente. Consulta a tu pediatra ante la menor duda.
Fiebre:
Las infecciones virales pueden provocar fiebre a tu bebé. Evita abrigarlo demasiado y comprueba la temperatura ambiente (a más de 20°C la habitación está demasiado caliente). Da de beber regularmente a tu bebé y la medicación contra la fiebre que te haya recetado el pediatra. También se recomienda bañarlo en agua caliente y masajearle suavemente la cabeza. Si tu bebé duerme demasiado o se comporta de un modo inusual, acude al pediatra inmediatamente.
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De 9 meses a 3 años
Enfermedades infantiles:
En esta etapa, los bebés ya no están protegidos por los anticuerpos de su madre. Además, empiezan a estar en contacto con otros niños y pueden contagiarse de virus de peluches o juguetes. Por ello, durante este periodo pueden producirse enfermedades infantiles como, por ejemplo, enfermedades acompañadas de erupciones en la piel: el sarampión, la rubéola y la varicela. Las paperas, no obstante, puede reconocerse por una inflamación bajo la quijada. Si tu bebé contrae alguna de estas enfermedades, acude al pediatra y comprueba su temperatura regularmente. Las paperas, el sarampión y la rubéola también pueden prevenirse mediante vacunación.
Pequeñas heridas diarias:
Ahora tu bebé está aprendiendo a caminar y comienza a explorarlo todo. Por lo tanto, puede caerse y hacerse daño fácilmente. Para los golpes, el mejor remedio consiste en frotarle la zona amoratada con un guante relleno de hielo varias veces al día. Tu pediatra también puede recomendarte que le apliques alguna pomada.
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