Un completo programa nutricional, adaptado a las necesidades de tu bebé.

Morder y chupar... ¡Su manera de explorar el mundo!

Desde que está en el útero, el bebé comienza a chuparse el pulgar y, cuando sale al vasto mundo, la lactancia y la succión parecen reconfortarlo y tranquilizarlo. Cuando le acuestas, a menudo se muerde el pijama, se “come” las manos o realiza otras acciones para dormirse más plácidamente antes de coger su pulgar, un chupete o su mantita.

Con el transcurso de los meses, estos pequeños hábitos se oficializan como la forma de explorar el mundo que le rodea. Tu bebé comenzará a probar texturas, olores y sabores llevándose objetos a la boca. Esto es lo que los especialistas denominan la “etapa oral”.

 

La succión y el chupete

La succión es un reflejo instintivo, vinculado a la necesidad de alimentarse, presente ya en las primeras horas de vida. El chupete y el pulgar tranquilizan al bebé. El chupete presenta la ventaja de que se puede esterilizar. Sin embargo, hay que evitar que el niño se acostumbre demasiado al chupete o al dedo y hay que procurar retirarlo a partir de los 18 meses de edad, ya que podría perjudicar el desarrollo de mandíbulas y dientes. Tampoco debe impregnarse de azúcar, miel u otros alimentos

 

Mantitas: una ventana al mundo

Los especialistas denominan a la mantita como un “objeto de transición”. Alrededor del octavo mes, incluso a veces un poco antes, comenzará a desarrollarse su sentido de la independencia y entenderá que los papás no siempre están ahí. Puede ser el momento en el que los bebés se adueñan de una mantita, un medio de defensa contra la ansiedad y de ayuda a la transición entre la dependencia con los padres y la independencia.

Los peluches o bufandas que huelen a mamá son objetos familiares que a los bebés les gusta llevar consigo; y es incluso mejor si tienen su propio olor. Evita que su ropa huela a detergente o suavizante. El objeto elegido ayudará a consolar a tu bebé en situaciones emocionales: ausencia de los padres, entrada a la guardería, visita al pediatra o cuando está enfermo.

Desafortunadamente, los niños no siempre eligen el peluche más limpio y bonito de su colección, y es frecuente que prefieran un trapo, ¡si no es su almohadita o funda! Lo retorcerá y morderá, pero no importa: cuando tiene la mantita entre sus brazos, tu bebé se siente más fuerte y los retos del día parecen más fáciles de superar.