Un completo programa nutricional, adaptado a las necesidades de tu bebé.

Bañar a tu bebé

El baño, ritual diario, es la oportunidad perfecta para pasar un tiempo a solas con tu bebé y darle abrazos y cariños. Para que este momento sea una experiencia placentera, y evitarte una rabieta porque no sabes dónde dejaste el jabón mientras tu bebé tiembla desnudito en la alfombrilla, te presentamos a continuación algunas pautas:


Prepara los accesorios que necesitas de antemano: una toalla de felpa limpia, jabón y pañales, además de la ropa para vestir a tu bebé después del baño.


En cuanto hayas calentado el cuarto de baño y el agua esté a 37°C, ¡descuelga el teléfono!

Enjabónalo de pies a cabeza, desde la parte más limpia a la más sucia. Bañar a tu bebé con tus propias manos es una oportunidad para acariciarlo, darle masajes y ayudarle a relajarse y experimentar un contacto piel a piel.

Cuando tu bebé esté en el baño, aprovecha para cantarle una nana o explicarle una historia.


Cuando lo saques del baño, sécalo sin frotar, y no olvides los plieguecitos del cuello y la zona entre los dedos de los pies.


Ahora que tu bebé está relajado, puedes cortarle las uñas de los pies (utiliza un cortauñas pequeño con puntas redondeadas), limpiarle las orejas (nunca el canal del oído), y la nariz si tiene moquitos.


Una vez vestido, tu bebé está listo para un día de emociones o ¡una noche de sueños maravillosos!

 

Abandonar los pañales

Abandonar los pañales no es fácil para un bebé. Al igual que caminar o dormir, ir al baño no es sólo una cuestión de práctica, sino también un reflejo fisiológico, ya que tendrá que aprender a controlar sus esfínteres.

Los pediatras señalan que esta habilidad aparece aproximadamente a los 18 meses. Si tu bebé ya está entrenado para ir al baño antes, es sólo cuestión de suerte. Es inútil que lo fuerces. Sólo ayúdale a superar esta etapa con mucho tacto y pon en práctica algunos consejos de las mamás experimentadas:


Explícale que mantenerse limpio permite convertirse en un niño o niña grande. Cambiar el pañal por un precioso par de braguitas o calzoncillos podría ayudar a convencerle.


Sólo porque tu bebé parezca un poco tenso, no significa que tengas que llevarlo corriendo al orinal. Probablemente se haga pis antes de llegar, incluso si no tenía en mente orinar.


Elije un orinal sencillo que no se pueda confundir con un juguete. Tu bebé necesita ser alentado y tranquilizado, y no debe sentir ninguna presión si no puede ir. Dejar a tu hijo en el orinal más de 10 minutos se interpretará como un castigo.


Para ayudar a tu bebé a entender lo que se espera de él, evita alternar días con pañales y días sin pañales.


El verano es un momento fabuloso para dejar a los bebés deambular con el culito al aire, de modo que comprendan la gran diferencia que hay entre sentirse seco o mojado.


No compares a tu hijo con los demás; cada uno se desarrolla a su propio ritmo.

Hay infinidad de consejos sobre cómo hacer para que abandone los pañales, pero solamente tu paciencia, comprensión y ánimo harán que tu bebé supere esta etapa.