Viajar con tu bebé es una ocasión ideal para disfrutar al máximo de la familia y de cada uno de sus miembros. Para que tu viaje sea un éxito, una buena preparación y organización son esenciales.
Las maletas del bebé
¡No te lleves todo el armario del bebé contigo! Aunque esté irresistible con su jersey de lana nuevo, no sirve de nada llevártelo si vuestro destino es una playa soleada. Ten piedad de papá, que ya no sabrá ni dónde meter las maletas, y coge sólo lo imprescindible: ropa de temporada, útiles de aseo, pañales, toallitas y esas otras “herramientas” tan útiles para una mamá que piensa en todo.
El resto del equipo del bebé (cuna plegable, silla, etc.) puede resultar voluminoso; déjalo en casa si tienes la posibilidad de alquilarlo en tu destino. Algunas cadenas hoteleras proporcionan todo lo necesario para los bebés; no olvides preguntar antes de salir.
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Consejos para un viaje sin preocupaciones
Si sales de viaje llevando pañales y comida en abundancia, ¡tendrás lo esencial! Un bebé bien alimentado y satisfecho es un bebé tranquilo, así que dale de comer antes de emprender el viaje. Viajar por la noche evita múltiples paradas para ir al baño y otras interrupciones.
Si viajas en tren, reserva los asientos en zonas especialmente dedicadas a las familias, ya que hará que el viaje sea más confortable para todos. Los más pequeños no tendrán un asiento propio, sino que se sentarán en tu regazo. Las compañías de viaje suelen disponer de precios bastante razonables para los niños más mayorcitos. No olvides tampoco preguntarlo.
Si vas a viajar en avión, es recomendable darle el biberón o el pecho durante el despegue y el aterrizaje para evitar que se le taponen los oídos.
Durante el camino, sea cual sea el tipo de transporte elegido, debes poder cambiar a tu bebé y calentar su comida fácilmente. Ten siempre a mano su comida, su mantita y su muñeco preferido. Acuérdate también de darle de beber regularmente y de parar a menudo a lo largo de todo el viaje.
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Una vez en la carretera, la seguridad es lo primero.
En el coche, a muchos padres les resulta difícil resistirse a la tentación de coger en brazos a sus chiquitines para hacerles más llevadero el viaje. Sin embargo, es vital instalarlos en equipos homologados oficialmente y adaptados a su peso y altura. Si tu bebé todavía no se puede sentar, puedes elegir entre los capazos y los asientos que se instalan de cara al asiento del coche. Para los más mayorcitos, se recomienda la utilización de sillas con arneses. En este caso, asegúrate de colocar bien el asiento, de respetar las regulaciones de seguridad y de sujetar al bebé adecuadamente.
Encontrar un sitio para cada bulto del equipaje puede ser un verdadero rompecabezas. Pero aunque el maletero esté lleno, es más prudente dejar la bandeja de atrás completamente despejada. Una vez todo esté listo, conviene salir justo después de que hayas dado de comer al bebé o al comenzar la noche: podrá dormir y, además, evitaréis los atascos. Si viajas en verano, pon el aire acondicionado a aproximadamente 7°C menos que la temperatura exterior y coloca parasoles en las ventanas. A lo largo del trayecto, haz pausas tan a menudo como puedas y ofrece a tu bebé muchos líquidos. No lo dejes nunca solo en el coche, ni siquiera unos minutos.
¡Buen viaje! ¡Y piensa que el año que viene serás tú la que nos darás consejos!
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