Un completo programa nutricional, adaptado a las necesidades de tu bebé.

Al comer, no sólo te alimentas tú; también al bebé que llevas dentro. Por ese motivo, debes prestar mayor atención a tu dieta.



Es muy fácil comer bien para dos. Es más, incluso tus antojos son compatibles con una dieta equilibrada. Para comer sano y sentirte bien, necesitas:

Proteínas

Son fundamentales para mantener tu cuerpo sano y asegurar el desarrollo normal de tu bebé. Tus necesidades aumentan a 10 g. por día a partir del tercer trimestre. No te limites a la carne, el pescado, los huevos o los productos lácteos, que son todos ellos fuente de proteínas animales de alto valor nutricional. Los cereales y legumbres también te suministrarán buenas y sanas dosis de proteínas vegetales.

Subir

Grasas

Puedes variar las fuentes de grasa para evitar carencias en vitaminas solubles en grasa, pero también en ácidos grasos fundamentales, que son indispensables para el desarrollo del cerebro del feto. Es decir, se debe dar prioridad a aceites vegetales de diferentes tipos y al pescado.

Subir

Carbohidratos

Los carbohidratos son una fuente de energía para ti y para tu bebé. Deben representar al menos la mitad de tu consumo total de calorías. Para conseguirlo, conviene comer, en cada comida, alimentos que contengan carbohidratos complejos (pan, cereales, legumbres, patatas, etc.), los cuales son muy eficaces para mantener el hambre a raya, y carbohidratos simples en forma de frutas y verduras. El azúcar y los productos dulces se deben consumir de manera ocasional.

Subir

Fibras

Ayudan a garantizar un buen tránsito intestinal. Si padeces de estreñimiento, debes comer muchos alimentos ricos en fibra: frutas y verduras principalmente, sin olvidarte del pan integral, alimentos ricos en fécula, legumbres y fruta seca.

Subir

Vitaminas

Y especialmente el ácido fólico, el cual necesitarás en mayores cantidades durante tu embarazo. El ácido fólico o vitamina B9 se ocupa de crear el sistema nervioso de tu bebé. Tus necesidades de esta vitamina se duplican durante el embarazo. Es la razón por la que debes dar preferencia a alimentos ricos en ácido fólico.
Si no puedes cubrir estas necesidades mediante tu dieta, tu médico puede recetarte un suplemento en forma de medicamento.
Cubrirás tus necesidades de otras vitaminas si tienes una dieta variada. No olvides ingerir suficientes alimentos ricos en vitamina C, que fomentan la absorción del hierro, y en vitamina D para la fijación de calcio.

Subir

Minerales y oligoelementos

Calcio y hierro en primer lugar. Tus necesidades de calcio aumentan considerablemente en el tercer trimestre y alcanzan los 1000 mg. diarios. Tus necesidades de hierro aumentan de 18 a 30 mg. diarios durante el tercer trimestre de tu embarazo. A estas alturas, es posible que tu médico te recomiende un suplemento (consúltalo), incluso si estás comiendo alimentos ricos en hierro, como carne y legumbres.

Subir

Sal

Al contrario de lo que se pensaba comúnmente en el pasado, una mujer embarazada necesita sal en su dieta para compensar la expansión de su volumen sanguíneo, que aumenta casi un 50%. Por lo tanto, a menos que el médico te aconseje lo contrario, puedes seguir sazonando las comidas al gusto (pero sin excesos).

Subir

Calorías

Una dieta equilibrada debe ayudarte a aumentar el peso adicional que necesitarás (generalmente de 10 a 15 kg., pero depende enormemente de cada persona). Por consiguiente, el embarazo no es buen momento para comenzar una dieta de adelgazamiento.
De hecho, el aumento de peso periódico es una de las señales de que el embarazo va bien.
Si eliminas ciertos alimentos y no los compensas con alimentos de la misma familia, tu bebé se verá privado de nutrientes importantes para su desarrollo.

¿Cuántas calorías? Tus necesidades diarias de energía durante el primer trimestre son más o menos iguales a las de antes del embarazo. No obstante, estas necesidades varían dependiendo de tu peso, altura y lo activa que seas.
Durante el segundo y tercer trimestre necesitarás aproximadamente 250 kilocalorías extra diarias, para satisfacer las necesidades de tu bebé, que crece a un ritmo sorprendente. Esto supone, por ejemplo, ¡una pieza de fruta, un producto lácteo y un pedazo de pan adicional!

Subir