Un completo programa nutricional, adaptado a las necesidades de tu bebé.

Con el embarazo llegan multitud de cambios a tu vida, tanto físicos como psicológicos. Puesto que estos cambios van a afectar directamente a tus emociones y a tu vida cotidiana, la mejor manera de prepararte para ello es estar bien informada y afrontar los cambios como lo que son: parte de un proceso natural. Para poder valorar y controlar mejor estos cambios físicos y emocionales, te recomendamos que leas:



Cómo cambias – Los 3 trimestres

Sigue paso a paso* el desarrollo de tu embarazo. De este modo lo sabrás todo acerca de los cambios que se producen en tu interior, evitando el estrés típico de no saber qué te está pasando exactamente.


Primer trimestre: La gran transformación

Una intensa actividad hormonal transforma completamente tu cuerpo. Tus pechos ya se están preparando para amamantar. Han aumentado de tamaño y están tensos; las aureolas son generalmente más grandes y oscuras.

Tu útero se expande y empuja hacia abajo la vejiga, lo cual explica porqué tienes ganas de orinar más a menudo. Este pequeño inconveniente desaparecerá después de unas semanas porque el útero se moverá hacia arriba, hacia el abdomen.

La actividad de las hormonas también afectará a tu humor, apetito y líbido. Puedes mostrarte sensible a lo más mínimo. Es posible que tengas antojos inusuales y que algunas comidas que antes te gustaban ahora te provoquen náuseas.

Durante el primer trimestre, el aumento de peso es generalmente mínimo, incluso inexistente, debido a las frecuentes náuseas y posibles vómitos. Generalmente estos síntomas desaparecen al tercer mes de embarazo.

Estás más cansada que de costumbre. Y probablemente te veas sorprendida por un raro sentimiento de fatiga debido al aumento del índice de la progesterona, una hormona con un fuerte poder sedante.


Segundo trimestre: Plenitud

Tu tripita está creciendo, estás serena y contenta. La balanza muestra unos kilos de más. La espalda y las piernas lo notan, así que descansa todo lo que necesites.

Mientras se desarrolla, el útero empuja los demás órganos hacia la caja torácica, comprimiendo el diafragma y provocándote una sensación de falta de aire.

Algunas veces aparece en el abdomen una línea marrón; desaparecerá después de dar a luz. El volumen de la sangre aumenta y pueden aparecer algunos problemillas por mala circulación: varices, piernas pesadas o un ligero sangrado de las encías.

Tu líbido vuelve a estar en buena forma. Y lo que es aún más maravilloso: ¡sientes a tu bebé moviéndose en tu interior!


Tercer trimestre: Impaciencia

A medida que se acerca el nacimiento, estás impaciente y ansiosa. ¡Como todas las mamás!

El peso del bebé, que se duplicará durante el último trimestre, cambia el modo en que te mantienes y caminas. Te mueves lentamente pero tu cuerpo está hecho polvo por el trabajo extra que requiere tu bebé.

Tu corazón late doce veces más por minuto. En 1 minuto, 185 ml. de tu sangre irrigan la placenta, ofreciendo al bebé los elementos necesarios para el crecimiento. Tus pechos están listos para amamantar y gotitas de calostro, la primera leche que sale antes de la lactancia, pueden manchar tu ropa.

Se interrumpe tu sueño y se te hace difícil encontrar una posición cómoda para dormir.

En las semanas anteriores a dar a luz, las articulaciones de la pelvis se separan para permitir que el bebé, que ya ha comenzado su descenso, pueda pasar.

¡Descansa mientras esperas el hermoso acontecimiento!


*Cada etapa es diferente y puede variar de una mujer a otra.Subir

Controlando tu peso

El aumento de peso es una de las principales preocupaciones de las futuras mamás. Sin embargo, si tenías una dieta equilibrada antes de quedar embarazada, no tienes motivos por los que preocuparte. Todo es cuestión de equilibrio.


¿Cuántos kilos es normal que aumente tu peso?

La mayoría de mamás engordan entre 10 y 15 kg. pero esto puede variar enormemente dependiendo de la persona, así que no te asustes si no estás dentro de este rango: simplemente coméntaselo a tu médico. El aumento de peso se produce de forma gradual; recuerda que cada mujer tiene su propio ritmo. Un aumento de peso adecuado te permite evitar complicaciones de embarazo y parto, además de proporcionarte un almacén de reservas de energía y nutrientes suficiente para amamantar a tu bebé y estar sana al mismo tiempo.

Recuerda que el peso debe vigilarse periódicamente durante toda la gestación, aunque conviene saber que su aumento será irregular en las distintas etapas.

Como pauta general, el aumento no debe superar los 3 kg. a mitad del embarazo, y al final no tendría que exceder los 10 kg. Como el bebé, el líquido amniótico y la placenta no pesan más de 6 kg., tu cuerpo no debería engordar más de 4 kg.


¿Cómo va a cambiar tu peso?

El aumento de peso se distribuye casi equitativamente entre tu bebé (incluyendo la placenta y el líquido amniótico) y tu cuerpo (aumento del volumen sanguíneo, crecimiento del útero y desarrollo de los pechos).

El aumento de peso varía de una mujer a otra. No obstante, te presentamos una indicación del aumento de peso promedio durante los diferentes trimestres del embarazo. No debes preocuparte si los cambios en tu peso no están exactamente dentro de estos rangos:
 Durante el primer trimestre, el aumento de peso promedio está entre 0,5 y 1,5 kg. por mes.
 Durante el segundo trimestre, teóricamente deberías aumentar de 0,4 a 0,5 kg. por semana.
 Durante el tercer trimestre, aumentarás aproximadamente 0,5 kg. por semana.


¿Qué puedes hacer si engordas demasiado?

Dado que cada cuerpo es diferente, el aumento de peso varía de una mujer a otra. Pero tienes razón en cuestionarte la conveniencia de un demasiado rápido aumento de peso en una etapa inicial (después de ocho semanas, es normal haber aumentado de 1,3 a 2,2 kg.).

Si eras delgada antes de quedar embarazada, no tienes que preocuparte. Sin embargo, si tu peso era normal o si tenías sobrepeso antes del embarazo, debes prestar especial atención a tu dieta durante toda la gestación.

Come preferentemente fruta fresca, verduras, cereales integrales, fuentes de proteínas y alimentos ricos en calcio. Evita los alimentos fritos grasos. Y no dudes en compartir tus inquietudes con el médico.

Aunque tengan una dieta equilibrada, algunas embarazadas tienden a engordar un poco más durante su embarazo. Otras caen en la tentación de utilizar su embarazo como excusa para ignorar todas las pautas de una dieta saludable.

No obstante, si engordas demasiado debes tener en cuenta que:
 Añades más tensión al corazón, el cual ya está forzado por enfrentarse a una mayor actividad.
 Te arriesgas a tener más dolor de espalda.
 Te será más difícil recuperar tu figura después del parto.

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Cuidados especiales

COLUMNA VERTEBRAL
Debes combatir la tendencia natural a arquear la espalda hacia delante cuando aumente el peso del abdomen, porque al hacerlo dañarías el equilibrio de la columna vertebral.

HIGIENE
Es el primer factor que debe tenerse en cuenta, pues guarda una relación directa con la salud. Seis semanas antes del parto es recomendable reemplazar el baño por la ducha para evitar posibles infecciones.

NÁUSEAS
Se producen a partir de la sexta semana y rara vez se prolongan después de los tres meses. Para mitigarlas, procura realizar comidas frecuentes pero no muy abundantes, cada tres horas si es posible, o tomar vasos de agua templada.

ESTREÑIMIENTO
Evita los laxantes fuertes y recurre a los métodos naturales. Es fundamental ingerir alimentos ricos en fibra, tales como verduras, frutas y cereales integrales.

VARICES
La retención de líquidos es la principal causante de los tobillos hinchados y, para prevenirla, es preciso reducir el consumo de sal y beber agua en abundancia. Las varices se pueden evitar dando largos paseos, que activarán la circulación de la sangre. El reposo con las piernas en alto proporcionará también un notable alivio. Las varices suelen desaparecer después del parto.

CALAMBRES
En la última fase del embarazo es probable que turben tu sueño unos molestos calambres, causados por el bajo nivel de calcio en la sangre. La mejor solución preventiva es el masaje. En el momento que se producen, resulta útil flexionar el pie hacia arriba y presionar con el talón.

CARIES
Otra medida muy aconsejable es visitar al odontólogo, puesto que los dientes dañados tienden a deteriorarse durante el embarazo y requieren un control exhaustivo.

FATIGA E INSOMNIO
Motivada por un descenso de hierro en los glóbulos rojos y por el exceso de peso que soporta el organismo, la fatiga es una constante en la mujer embarazada. Paradójicamente, el cansancio del embarazo, sobre todo a partir del séptimo mes, impide el sueño más que favorecerlo.

TABACO Y ALCOHOL
Como es bien sabido, son contraindicados en un embarazo. Las sustancias absorbidas a través del humo del cigarrillo limitan el crecimiento fetal, y los partos prematuros son más frecuentes entre las mujeres fumadoras. El alcohol puede conducir a anomalías faciales en el feto, defectos cardíacos y deficiencias mentales.

LOS VIAJES
No hay porqué prescindir de ellos, pero a partir del séptimo mes es conveniente no alejarse del lugar donde tengas pensado dar a luz.

VACUNAS
No te vacunes durante el embarazo.

RAYOS X
No te sometas a la acción de los rayos X.

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Cómo mantenerte guapa

El embarazo confiere a la mujer una belleza muy peculiar, siempre que lleves una vida sana y que hayas sabido adoptar una actitud positiva ante los cambios en tu cuerpo.

LA PIEL
La piel se oscurece ligeramente y el cutis adquiere una textura más suave. Limítate a utilizar los productos de belleza habituales y no dejes de maquillarte si acostumbrabas a hacerlo. Para el resto del cuerpo, sigue aplicándote diariamente una leche hidratante después del baño.

EL VIENTRE
La piel del vientre es la que más se estira y, por tanto, la más propensa a formar estrías. Para evitarlas, no olvides aplicarte cremas protectoras e hidratantes en abdomen, muslos y pechos.

LOS SENOS
Después del baño debes aplicar una buena crema sobre las zonas más sensibles.
Es fundamental usar un sujetador adecuado, ya que los senos han aumentado de peso y tamaño, ejerciendo mayor presión que antes sobre los tejidos de soporte; si no se alivia parte de ese peso, incluso durante la noche, los ligamentos se estirarán y los pechos perderán para siempre su apoyo, quedando fláccidos y caídos.

LA ROPA
Busca aquellas prendas con las que te sientas más cómoda, teniendo en cuenta que la ropa no ciña las ingles, el vientre ni el pecho. También debes prescindir del tacón alto.

EL EJERCICIO FÍSICO
Es importante estar en forma, pero sin cansarte demasiado ni realizar esfuerzos violentos. Los ejercicios más idóneos son la natación y los paseos. Por el contrario, debes evitar los deportes que entrañen riesgo de caídas, como el esquí o la equitación. A partir de los seis meses, puedes iniciar también la gimnasia preparto.

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Tu bienestar emocional

No podemos hablar de salud corporal sin aludir al equilibrio emocional. La maternidad es una experiencia maravillosa: aparecen sentimientos de ternura, pero también surgen recelos, temores y hasta una cierta hostilidad hacia el nuevo estado.

Debes recordar que los cambios que se producen en el estado anímico son un reflejo de las intensas secreciones hormonales. Por otra parte, es lógico que una persona se interrogue sobre su capacidad para asumir las responsabilidades de ser madre.


VIDA DIARIA
Rodéate de un clima de tranquilidad durante toda la gestación. Evita las discusiones y el agobio de la vida cotidiana y procura descansar el mayor tiempo posible lejos del ruido, escuchando una música relajante. Recuerda que el niño oye los sonidos exteriores a partir de los cinco meses, y proporcionarle esos momentos de armonía es, sin duda, beneficioso para él.

VIDA LABORAL
Otra buena medida para mantener el buen estado de ánimo es tratar de llevar, en la medida de lo posible, una vida normal. A las mujeres trabajadoras la continuidad en su vida laboral les proporciona confianza y estabilidad. La actividad laboral puede prolongarse hasta unas semanas antes del parto, siempre y cuando se aumenten los periodos de reposo.

VIDA SEXUAL
Tampoco las relaciones sexuales tienen por qué interrumpirse durante el embarazo. En realidad pueden resultar más placenteras que nunca. En primer lugar, el alto nivel de hormonas provoca una lubricación de los tejidos vaginales que aumenta su sensibilidad y acelera la excitación. También los senos y los pezones se vuelven más sensibles, mientras que el desarrollo general de los órganos reproductores los hace más predispuestos al estímulo. La única molestia es el creciente volumen de tu abdomen, pero para solventar esta incomodidad busca posturas que te resulten más cómodas durante el coito.
Únicamente deberás suspender la actividad sexual en los casos de hemorragia o si has tenido algún aborto espontáneo con anterioridad. En estos casos sigue las indicaciones de tu ginecólogo, aunque por lo común el descanso se limita a los tres primeros meses, mientras se estabiliza el embarazo.

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