Facilita la vida a tu bebé – Procúrale entornos cómodos y ayúdale a sentirse feliz y satisfecho. Si crees que es fácil de decir pero difícil de hacer, ¡continúa leyendo! Sigue nuestras sencillas pautas y desarrolla una rutina diaria de la que disfruten los dos.
Comodidades del hogar
Crea un “nido” cálido y cómodo para tu bebé con objetos que le confortan. Su peluche y/o mantita favoritos, incluso el pulgar y el chupete, pueden proporcionar al bebé sensaciones de tranquilidad y seguridad. El hecho de que hayan ciertos objetos constantes en su vida representa una base sólida e importante que tu bebé necesita cuando todo lo demás está cambiando tan rápidamente.
El tiempo es fundamental cuando incluyes la higiene en la rutina de tu bebé. Podemos ayudarte a que sepas cómo relajarlo, evitándole cualquier tipo de trastorno.
Las defensas naturales de tu bebé
Las defensas naturales de tu bebé, actúan a través de una red de trabajo en equipo entre células, tejidos y órganos para protegerlo y mantenerlo saludable.
Una de las tantas maneras como actúan las defensas naturales, es manteniendo las barreras naturales de protección que defienden al cuerpo de elementos extraños que intenten ingresar.
Una barrera de protección natural es la piel de tu bebé, sin embargo, la barrera protectora más importante se encuentra en el interior de su cuerpo, en su sistema digestivo.
¿Cuándo fortalecer las defensas naturales de tu bebé?
Habrá momentos en los que es necesario fortalecer un poco más las defensas naturales de tu bebé, el período de inicio de la alimentación complementaria es uno de ellos, ya que es una etapa muy sensible debido a que su sistema de defensas terminará de madurar hasta los 3 o 4 años de edad.
Es un momento muy emocionante de exploración y descubrimiento para él; estará más activo y comenzará a llevarse todo a su boquita, lo hará como un nuevo medio para aprender acerca del mundo. Ponte muy atenta y vigila siempre lo que se lleve a su boca.
Otro momento clave es cuando tu bebé sea ya más independiente en relación con su alimentación y comeience a caminar, hablar y socializar.
Estos son momentos en los que naturalmente nos sentimos más protectores.
Fomenta la imaginación en tus pequeños
En la medida en que expongas a tu hijo(a) a nuevos estímulos, sonidos y sensaciones, abrirás su mente a un mundo más grande y emocionante. Cuando usas tu imaginación con él/ella, invitas a su cerebro a crear caminos imaginativos propios.
Tu bebé nació con 100 billones de células cerebrales. Cada una de esas células envía y recibe señales eléctricas haciendo conexión o sinapsis con otras células. Estas conexiones le permiten pensar y aprender. Así ya a los tres años, el cerebro de tu pequeño(a) habrá formado mil trillones de conexiones.
Es en esta etapa que el cerebro de tu hijo(a) está formando los patrones que usará por el resto de su vida. Una conexión cerebral que es usada repetidamente se vuelve permanente y una que no se usa puede desaparecer. Es por ello que los expertos hacen énfasis en los tres primeros años de vida: todo lo que hagas con tu hijo(a), desde comer a jugar, pasando por leer, caminar y cantar, lo ayudan a entrenar su cerebro.
¿Y en qué ayuda la imaginación?
1- Mejora el vocabulario: los niños que juegan con la imaginación o que escuchan cuentos tienen mejor vocabulario.
2- Tener el control: el hecho de imaginar le permite ser lo que él quiera, explorar emociones negativas, practicar cosas que ha aprendido y hacer que las situaciones sean de la manera que él quiere que sean.
3- Resolver problemas: soñar situaciones le enseña a pensar de manera creativa lo que es una ayuda a la hora de resolver problemas.
¿Cómo fomentar la imaginación?
Léele libros: esta es una buena manera de enriquecer su imaginación. Elige libros con muchas ilustraciones y colores, actúale los sonidos de los personajes y disfruta el hecho de que en esta etapa él va a creer casi todo lo que tú le cuentes.
Comparte tus historias: inventarle historias o contarle historias familiares ayuda tanto como un buen libro.
Haz música: escucha música con él/ella y estimúlalo a participar cantando, bailando o tocando instrumentos.
Foméntale los juegos imaginarios: los niños aprenden mucho jugando a actuar situaciones cotidianas. Jugar a la tienda, el profesor o el doctor le permiten tener distintos roles y sentir diferentes emociones como tristeza, alegría, miedo o seguridad, además de darle la sensación de estar a cargo de algo.
Limita la televisión: trata de que no vea mucha televisión para que busque otras alternativas de entretención. Cuando vea televisión lo ideal es que lo haga contigo para que vayan juntos analizando y comentando lo que está pasando.